lunes, 5 de octubre de 2009

Algunas ideas despues del Viaje por Colonia

Queridos amigos, siento muco el retraso y no escribiros antes. No me he olvidado que os debo una crónica de este verano. Pero no quería dejar de compartir con vosotros lo que ha sido esta maravillosa experiencia que acabo de tener la suerte de vivir.

Ahora mismo estoy en un tren de Colonia a Frankfurt, para coger un avión y volver a Madrid por unos días. Os preguntareis que hago aquí, la respuesta aunque difícil de creer es muy sencilla. Acabo de estar una semana en Colonia con 45 burundeses. Hace unos meses recibimos una invitación de la catedral de Colonia que nos invitaban a cantar en un concierto. Después de bastantes tramites conseguimos todos los permisos necesarios. Y esta locura empezó ha ser una realidad.

Mi idea es hacer una pequeña reflexión sobre lo que hemos vivido. Mi idea es intentar ver “Europa con unos nuevos Ojos por la primera vez”. Espero llegar a algo interesante, aunque no valoro demasiado mis dotes de escritor.

La primera impresión empieza en el aeropuerto de Bruselas, donde llego todo el grupo. Nada más llegar al aeropuerto nos pusimos en contacto con la policía del aeropuerto, para avisar y ver como podíamos hacer para colaborar y que todo fuera más rápido y fácil para todos. Por su puesto la policía no colaboro nada con nosotros, atraves de una puerta nos mandaron a paseo, literalmente. Por mucho que les dijimos que llegan 45 burundeses que nunca habían estado en Europa. Bueno, lo más divertido es que mientras esperábamos en la sala de espera ha que llegaran, fueron ellos los que vinieron a buscarnos. Tenían miedo de que era esto, lo que intentamos explicarles por adelantado y no quisieron lo preguntaban ahorra. Tras no pocos problemas y muchas desconfianza tuvieron que dejarnos irnos, ya que toda nuestra documentación estaba en regla. No quiero juzgar a nadie, solo intento constatar una realidad. Siempre se tienen demasiados prejuicios contra África, conseguiremos cambiar esta realidad algún día.

Pero bueno, empecemos con cosas más divertidas y agradables. Nuestro primer gran reto fueron unas escaleras mecánicas. Que pensándolo bien, lo natural es que las escaleras se muevan? Una situación muy divertida, maletas robando... Burundeses por el suelo... La verdad es que nos reímos bastante. Y una vez más una gran lección que recibí, la mejor manera de solucionar una situación así, riendo. Nos pasamos una rato riendo, reviviendo las diferentes reacciones antes las primeras escaleras mecánicas de tu vida. Uno muy divertido fue Manuel, que se cayo y para no caerse se agarro una parte fija de las escaleras, lo que le hizo caerse más, sus pies se movían, pero el estaba sujeto por las manos a una parte fija. Por lo que lo único es que sus pies estaban cada vez más arriba y el con más miedo de soltarse. Pero no pasa nada, todo salio sin problemas, después de una semana sube, baja... en escaleras mecánicas, no os imagináis como se manejan ahorra.

Que más cosas nos impresionaron mucho, aunque creo que necesitan un tiempo para asimilar todo lo que han vivido en una semana. Los grandes rulos de hemos que se veían por todas partes en la carretera, también nos impresionaron mucho. No conseguían imaginarse para que podían ser. Tras una explicación lo entendieron sin problemas.

Los coches y las carreteras también nos sorprendieron, tantos carriles, sin agujeros, tantos coches y tan nuevos todos...

Visitando el museo del deporte Chanelle una de las chicas del coro se cayo al suelo. El dedo del pie y la rodilla se le pusieron como una morcilla. Por supuesto ella lejos de quejarse no hizo más que seguir sin más. Pero hablando con ella le dijimos que era mejor ir al medico, para quedarnos todos tranquilos. Nada más llegar al hospital me pregunto si eso era un hospital o un hotel. Pobre, si vierais los hospitales de Burundi lo entenderíais. Nuestro segundo puntazo en el hospital fue con la señora de nos hizo la radiografía. Solo nos pregunto 7 veces: ¿Baby? ¡NO!, ¿Baby?, ¿Baby inside?.... Imagino que no podía explicarse que solo fuéramos amigos compartiendo un viaje en grupo. Por que pese a decirla 7 veces que no, le puso a Chanelle una especie que manta protectora de radiaciones. Por lo que nosotros no pudimos dejar de reírnos!!!!!!

No os podéis imaginar los que fueron capaces de hacer estos chicos en los conciertos. Los alemanes que nos secos y sosos como ellos solo, todos dando palmas y moviendo los brazos en el aire. Consiguieron que el ritmo entrara en ellos, les transmitieron una alegría y una felicidad difícil de explicar con palabras. Creo que estos chicos y chicas, sus bailes y su música han robado algún que otro corazón más.

Todo el corazón puesto en el canto



El coro de Mont Sión gikungu frente del relicario de los Reyes Magos en Colonia - Fotos: Fischer Existe ya una larga tradición de ejecutar Música Sacra frente al relicario de los Magos en la Catedral de Colonia: en la parte medieval de la majestuosa Catedral, cuyo centro es precisamente el relicario de los Reyes Magos - meta de las peregrinaciones de muchos -, el coro vocal de la Catedral de Colonia presenta algunas noches al año Música Sacra, obras de compositores famosos entonadas de manera magistral. Es un honor especial para un coro recibir la invitación de cantar en este lugar privilegiado y santo. El martes 29 de septiembre dos coros de Burundi tuvieron el honor de cantar y bailar allí, uno de ellos el Chorale Sainte Famille del Santuario de Schoenstatt de Mont Sión Gikungu, Bujumbura. Fue el momento culminante de una semana que pasaron en Alemania, invitados por los coros de la Catedral de Colonia en el contexto del Año de la Reconciliación.

http://www.youtube.com/watch?v=_bqODuNny5o&feature=player_embedded

Martes, 29 de septiembre, 19.00 hs. Los turistas comienzan a salir de la catedral de Colonia, el murmullo habitual disminuye, todo es silencio. Casi...

relicario de los Reyes Magos en la catedral de ColoniaDesde el fondo, donde está el relicario de los Reyes Magos - hermosamente iluminado - se escuchan voces y sonidos... voces y sonidos no tan habituales para la catedral de Colonia. Lo que se escucha es la voz del África... la voz de la reconciliación... la voz del Santuario de Bujumbura, de la Alianza de Amor. Es el coro de la familia de Schoenstatt que se prepara para lo que ha de ser el punto final y culminante de este viaje que les posibilitó la "Kölner Dommusik", el coro de la Catedral de Colonia dirigido por el Prof. Dr. Metternich.

Tal vez a esta altura ya están al tanto del grave accidente sufrido por dos Hermanas, un Padre de Schoenstatt y unos laicos de Burundi en su viaje a Tanzania el viernes pasado, justo el día en que ellos estaban en Schoenstatt cantando y rezando con tanto cariño y confianza en el Santuario Original. Una de las Hermanas aún se encuentra en condición crítica...

El tesoro más grande de esta ciudad

Vokalensemble der Köolner Dommusik19.45 h. La Catedral, que media hora antes estaba ya colmada de personas, comienza a llenarse con gente elegantemente vestida, entre ellos varios africanos. La guardia por fin abre la puerta al área donde está el relicario de los Reyes Magos - que desde el año 1230 guarda el tesoro más grande de esta ciudad y que muchos consideran la obra de arte más bella de la edad medieval. Unas 250 personas se hallan presentes. "Lástima que no vinieron más", comenta una señora de Colonia. "Sólo se difundió una noticia muy breve en el diario, creo que muchos no estaban enterados...".

El concierto comienza con palabras de bienvenida por parte de un canónigo, después el coro vocal de la Catedral entona una pieza de Maurice Duruflé. El director Prof. Dr. Metternich explica la intención de los coros de la Catedral de Colonia al invitar a los dos coros de Burundi, a los que les pagaron el viaje, el alojamiento en Alemania y todo el programa. Quisieron mostrarles que su esfuerzo por la reconciliación en su país es percibido en Alemania. Cantan ese día en una Catedral que hace 60 años estuvo en ruinas, como todo el resto del país, después de una guerra terrible; cantan en una Catedral cuya reconstrucción fue posible gracias al esfuerzo conjunto de ex-enemigos...

Antes de introducir la segunda pieza, de Johannes Brahms, el Dr. Metternich anuncia que después todos podrán ver y escuchar una música sacra totalmente diferente, la música de los africanos - pero que "ellos, como nosotros, a nuestra manera ponemos todo nuestro corazón en nuestro canto".

Un escenario pocas veces visto en la Catedral de Colonia


http://www.youtube.com/watch?v=ASQLqBBpHUc&feature=player_embedded

¡Llegó el momento esperado! Los dos coros juntos aparecen, cantan y bailan al son de teclados y tambores.

P. Deogratias MaruhukiroA continuación, el Padre Deogratias Maruhukiro explica a la audiencia la situación en Burundi, la guerra civil, el esfuerzo de Schoenstatt por la reconciliación y la paz, la coronación de la Virgen como Reina de la paz y de la reconciliación en presencia de 30.000 personas, y especialmente el esfuerzo de la Fundación Mariya Arafasha por los huérfanos de la guerra y los niños de la calle... Sus palabras conmueven a todos.

Pero la consternación en las caras en pocos instantes se transforma en alegría cuando los dos coros, alternadamente, comienzan con su programa. Los muchachos del grupo de Schoenstatt aparecen con sus remeras blancas con la MTA estampada, cantando y danzando como testigos de la Alianza de Amor que puede cambiar la realidad de todo un país...

Cantos y danzas al son de teclados y tambores

Coro "Vie Nouvelle"¿Viste las caras de felicidad?, pregunta Hildegard F., una de los pocos schoenstattianos que están presentes en el concierto. Tiene razón: los rostros del público irradian una alegría profunda... Parece contagiosa la alegría en la fe de estos jóvenes burundeses.

Las horas pasan sin darse cuenta, nadie quiere que llegue el anuncio del último canto... la gente ya está completamente sumergida en el ritmo y la alegría africana, agitan sus manos, tocan palmas, unos se levantan y comienzan a bailar suavemente...

Mons. SimonMons. Simon Ntamwana, arzobispo de Gitega, Burundi, fundador de la comunidad "Fondacion Vie Novelle", a la cual pertenece el otro coro, está presente allí, de camino a Roma para el sínodo de Afrecha, y cuenta al final sobre el proceso de reconciliación en Burundi y el aporte de la Iglesia, y de estos dos coros.

Cuando una vez más los dos coros juntos entonan el último canto, muchos se adelantan para bailar con ellos. Es un escenario pocas veces visto en la catedral de Colonia.

Aplausos, lágrimas de emoción, palabras de agradecimiento, despedidas... Los coros armaron un mini stand donde venden CDs y ofrecen folletos de Maria Arafasha, y la gente concurre con mucho interés al stand. Parece que todos quieren llevarse algo de esa noche africana, esa noche de reconciliación y paz, esa noche de alianza.

alegría en la feAl momento los dos coros ya están de vuelta en su país, en Burundi, pero dejaron huellas imborrables en Colonia, en Schoenstatt y en los corazones de muchos, y ya hay varios que están pensando cómo hacer para que el coro del Santuario de Mont Sion Gikungu pueda brindarle a toda la Familia de Schoenstatt, en 2014, esta alegría en la Alianza de Amor hecha canto.


http://www.youtube.com/watch?v=w7G4DE-akPY

Cuenta de la Fundación Mariya Arafasha

BCB - BANQUE DE CREDIT DE BUJUMBURAGracias, Colonia... Gracias, Burundi

Av. Patrice Lumumba B.P. 300
Bujumbura
Denomination Sociale: Mariya Arafasha
Numero de Compte: 00201-0125615-47 Euros
IBAN: BI10 2010 1256 1547
SWIFT: BCRBBIBI


domingo, 6 de septiembre de 2009

Una Poesia de una gran amiga

Queridos amigos, una buena amiga me ha recordado una poesia muy buena. Que me sirve mucho en este último tiempo.
Solo queria compartirla con vosotros:


Una noche un hombre tenía un sueño.
Él soñaba que recorría la playa con el SEÑOR.
A través del cielo pasaban las escenas de su vida.
Para cada escena, él notó que se marcaban
Dos pares de huellas en la arena;
Un par le pertenecían a el, y el otro par pertenecían al SEÑOR.

A medida que las escenas pasadas de su vida
Desfilaban ante él,
Volteaba la mirada hacia las huellas en la arena,
Y noto que muchas veces,
A lo largo del recorrido por la playa,
En la arena solo veía un par de huellas,
También notó que esto ocurría en los momentos
Más amargos y tristes de su vida.

Esto realmente lo desconcertó y pregunto al SEÑOR:
“SEÑOR, Tú dijiste una vez, cuando decidí seguirte,
que recorrerías a mi lado el camino de la vida,
Pero he notado que durante las épocas más amargas de mi vida,
Hay solamente un par de huellas.
¡¿No entiendo?! …
¿Por qué cuando más te necesité,… me dejaste solo?

El SEÑOR contestó…
“hijo mío, te amo y nunca te deje solo
Durante las épocas de amargura y sufrimiento que viviste,
Cuando ves solamente un par de huellas,…
No caminabas solo,…
Era yo que te llevaba en mis brazos

ELVA NECESITA NUESTRA ORACIÓN


Buenas tardes, os escribo solo para deciros que esta mañana una ambulancia a recogido a Elva a las 9:00 de la mañana en la residencia donde estaba durmiendo. Para llevarla al hospital por una fuerte crisis resipiratiria. A las 14:00 más o menos la han entubado y mañana le van a repetir la operación para ponerle una valvula mecanica si es posible.


Por favor rezar por ella, AHORA lo necesita mucho.

"Unidos en Oración por un mundo más justo"
Joaquín

El Testimonio de Elvira


Queridos Amigos, aqui tenemos el testimonio de Elvira, otra de las voluntarias que han pasado aqui algunas semanas con nosotros. Espero que lo disfruteis tanto como yo lo he disfrutado. Muchas Gracias Elvira por compartir con nosotros lo que ha representado este viaje para ti.

" C´est l´Afrique!

Cuando oímos esta frase, todos pensamos solamente en un aspecto de África, el basado en tópicos de indolencia, falta de interés en las cosas, dificultad para vivir juntos y conseguir y compartir medios. Yo, realmente, he venido con una idea totalmente diferente y me gustaría conseguir que contándoos mi experiencia esta frase os sugiera otras cosas, que os evoque el lado maravilloso de ese gran continente. Me he dado cuenta de que he descubierto que África además de cara tiene alma.

En estos quince días que he tenido la suerte de pasar en Burundi he sentido la esperanza en cada una de las personas que he conocido y he sido contagiada por la alegría que transmiten todos ellos.

La gran sorpresa para mí ha sido, por un lado, el poder compartir cada uno de nuestros días muy de cerca con voluntarios burundeses dispuestos a colaborar y luchar por tener un país mejor. Gracias a ellos, a los Patiris (Padres) y a personas como Joaquín tengo la esperanza y estoy convencida de que Burundi será un país mejor.

Por otro lado, me ha fascinado la fe tan inmensa que tienen todos. Me han parecido realmente un ejemplo extraordinario de vida cristiana. Un país pobre pero unido por la fe y asentado en paz en una tierra dura.

La llegada a Burundi fue toda una aventura llena de nervios y de preguntas. ¡Nunca había estado en el África profunda! Empezaban los olores, el sentirse observado, las sonrisas… nos miraban, nos señalaban y decían con una mezcla de alegría y miedo: ¡Muzungu! (hombre blanco)

Era impresionante comprender que la ilusión de muchos niños era simplemente estar a nuestro lado, mirarnos, escucharnos, poner su brazo al lado del nuestro para ver el contraste de las pieles, tocarnos el pelo…necesitaban cariño y atención. Así de fácil.

Todas las actividades que hicimos me llegaron al corazón por algo especial en cada caso, todo tenía un sentido y además podías disfrutarlo más intensamente porque teníamos tiempo para compartir con los demás.

Los juegos con los niños fueron especiales por las ganas que tenían de estar con nosotros. Les enseñamos nuestros más típicos juegos infantiles - la zapatilla por detrás, saltar a la goma, por ejemplo - para acabar bailando al corro de la patata burundés y descubrir que ellos también juegan al escondite inglés. Conseguimos juntar a los niños de la casa de María, un orfanato creado por la Fundación María Ayuda, con el grupo más numeroso de los de la coral de la Iglesia de Mont Sion y los que estaban en la calle llegando a tener con nosotros unos ochenta niños. ¡Aquí me dí cuenta que con ilusión todo acaba saliendo bien! A pesar de tener tan solo preparada una gincana para veinte niños conseguimos que ochenta pasaran cinco mañanas estupendas: algo así como el milagro de los panes y los peces. Jesús estaba con nosotros y él se encargó de que todo saliera bien. Esto lo comprendimos gracias a nuestros ochenta maestritos.

Muchos de estos niños dedican mucho tiempo a diario para ir a buscar agua con un bidón que pesa muchísimo. Algunos incluso con su hermano, de apenas unos meses, a la espalda. Suelen ir descalzos y con ropas sucias y rotas.

Organizamos un taller de limpieza con el que disfrutamos muchísimo nosotros: porque todo les parecía bien, porque estaban atentos y esperando la escena siguiente, y porque creo que conseguimos transmitirles algunas ideas básicas muy importantes. Les vimos colorear y pintar con entusiasmo escenas de limpieza y después intentamos enseñarles a cepillarse los dientes. ¡Como nos chocó ver que coloreaban de negro a las personas! ¡Que ilusión les hizo recibir un cepillo de dientes! En cada minuto del día recibíamos alguna sonrisa, oíamos nuestro nombre bajo risitas, porque alguien te miraba o te tiraba de la mano, porque todo esto nos sumergía en un ambiente sin prisas y lleno de cariño y de paz.

Las excursiones que hicimos fueron inolvidables.

El paseo hasta el centro de Kamenge pasando por algunos barrios pobres de Bujumbura fue chocante. Las pelotas y las cometas hechas con bolsas de basura; los coches de juguete de corcho y madera; los niños vendiendo lo primero que tenían; las casas sin agua, sin luz y apenas acabadas, sin terminar; y todos sonriendo, cantando y bailando. ¡ La falta de cosas la llenan con alegría!

Además de todo lo que pude ir observando, en este paseo disfruté en especial porque empecé a compartir muchas cosas con algunas voluntarias burundesas. Comprendí que tenemos muchas más cosas en común de lo que creía y que estamos mucho más cerca de ellos de lo que pensaba. ¡Su familia es lo primero, están unidos, se quieren, se admiran! ¡Que bonito es ver como se cuidan y como hablan unos de otros! ¡En mi caso siento exactamente lo mismo!

Esta relación que empecé en este paseo se fue haciendo más estrecha según pasaban los días y seguíamos compartiendo canciones, asientos de autobuses, cantimploras con unos y otros. Al final de la aventura he acabado convencida de que he conocido a personas realmente inteligentes, con capacidad, y que lograrán hacer grandes cosas en su vida. Personas generosas que anteponen el tú al yo en todo momento, que están dispuestas a entregar todo lo poco que tienen; personas orgullosas de su país; personas amables, sonrientes y alegres; personas que valen muchísimo: personas magníficas que necesitan un ambiente que les acompañe y en el que puedan vivir y realizarse, como decimos ahora.

Una de las escenas más impactantes del viaje fue la entrada en el centro de las Hermanas de la Caridad. Esta visita nos enseñó a nosotros la perspectiva transcendental del proyecto de la madre Teresa, el lado esperanzador. No puedo negar que cuando entras en una habitación con más de treinta niños huérfanos, de menos de un año, se te encoge el corazón. Pero entonces aparecen las trabajadoras sociales y las hermanas y todos empiezan a sonreír, todos buscan su comida, bailan al son de los tambores, buscan al niño de la cuna de al lado y yo allí en medio sólo quería dar gracias porque estaban vivos.

Después de todas estas cosas que os estoy contando, teníamos además la inmensa suerte de poder compartir todo lo que habíamos visto y sentido, no sólo con los demás voluntarios, sino también con la Virgen y el Señor. Gracias a los Patiris tuvimos unas misas especiales porque nos sentíamos parte de ellas, porque participábamos mucho, porque intentábamos cantar y porque de verdad estábamos cerca de Dios.

Igualmente, la casualidad nos hizo ser participes el 15 de Agosto de la coronación de la Virgen de Mont Sion como Reina de la Paz y la Reconciliación. Este fue un acontecimiento único que pocas veces tendremos la suerte de volver a vivir. Para ellos, esta misa era muy especial porque han conseguido convivir tutsis y hutus y rezamos juntos para que eso continúe y en las próximas elecciones todos acepten los resultados y no haya guerras nunca más. Casi treinta mil personas esperando con ansia desde hacía 3 años la coronación de la virgen unidas ante ella. No puedo explicar lo que vimos y sentimos allí, yo, sinceramente, estaba totalmente fascinada. Uno de los Patiris, el padre Deo, con mucha ayuda, había dedicado un gran esfuerzo para conseguir que nuestra fiesta del 15 fuera transmitida en directo a través de la red audiovisual de Schoenstatt. Yo mandé un mensaje a mi familia para que lo vieran y me sentí feliz cuando supe que habían estado con nosotros al mismo tiempo que se desarrollaba nuestra celebración.

En el resto de excursiones: lago Tanganica con los niños de María, visita a Mutumba y a Kabezi, visita a un poblado Batwa y otras, seguimos recibiendo sin parar de la gente burundesa. Porque por más ilusión que nosotros poníamos en dar lo mejor de nosotros siempre obteníamos más de ellos: ¡nos daban todo! Nos enseñaban sus casas, bailaban con nosotros, nos ofrecían todo lo que tenían, era admirable pero siempre lo mejor era recibir su sonrisa y su alegría continuas, contantes.

Por último, no puedo dejar de escribir aquí lo agradecida que estoy a todos los voluntarios burundeses que nos invitaron a cenar a sus casas, y a los que no pudieron porque no éramos suficientes españoles. Nos integraron en sus casas y sus familias deseosos de que conociéramos lo más importante de sus vidas. Nos dieron las mejores cosas que tenían, invitaron a todos los amigos y familiares que estaban disponibles y nos dedicaron su tiempo como si fuéramos alguien especial. Espero algún día poder recibirles de la misma manera entre nosotros. Este día las impresiones que compartimos después entre nosotros fueron particulares porque realmente cada familia era un mundo. En general la figura más triste era la del padre porque tan sólo dos de las doce familias que visitamos tenían unos padres dignos, los demás se emborrachaban, habían muerto en la “crisis” o se habían ido de casa. La falta de esta figura tan fundamental en la familia le marcaba mucho a cada uno de ellos.

Antes de despedirnos hicimos un retiro para tomarnos el tiempo de darnos cuenta de todo lo que os acabo de transmitir. Y una vez más antes de irnos, todos los voluntarios nos sorprendieron viniéndose a despedir de nosotros al aeropuerto. Cogieron un autobús entre todos - ¡imaginaros el dinero que supone para ellos! - y vinieron a regalarnos sus últimas sonrisas y abrazos. Como dice Joaquín: hay que saber dar y recibir.

Seguramente todo esto que cuento no hubiera sido igual si no hubiéramos tenido un grupo tan estupendo en el que todos compartíamos valores y principios y nos llevábamos tan bien: Morotas el motor del equipo, Colombo con su gran disposición para todo, María Gil y sus curas dulces y mágicas, Alberto y su carácter alegre, Manu activo y motivador, Miguel incansable y atractivo, Ana entregada plenamente, Dani el descubrimiento chileno, Carmen siempre entusiasta y participativa, Carol y su salero inconfundible, Mónica y su cariño inagotable, Iñigo el hombre lleno de sorpresas, el Padre Lorenzo tan convincente, el Padre Rodrigo tan comprensivo y Joaquín que todos sabemos bien lo que es y lo que le debemos, creo que no tengo adjetivos para describirle.

Creo que no se puede pedir más a unas vacaciones…

¡La vuelta a casa la estoy disfrutando porque hablo y hablo de Burundi!

Gracias a los que no os cansáis de escucharme; es muy importante para mi conseguir que comprendáis la felicidad que hemos sentido allí. Lo a gusto que nos hemos sentido y lo gratificante que ha sido haber formado parte de este grupo tan único que hemos formado entre los españoles y los burundeses: una familia más

Ahora sólo pienso en el siguiente día que pueda estar allí con todos ellos y espero que sea pronto."


viernes, 4 de septiembre de 2009

El Testimonio de Monica

Queridos Amigos, os mando el testimonio de Monica, otra de las voluntarias que ha pasado unas semanas con nosotros.
Espero que lo disfruteis tanto como Yo lo he hecho.



"Amahoro Mzungus!!!

Os echo tanto tanto de menos!!! Me está costando demasiado adaptarme de nuevo a la rutina... Como que me da miedo perder la esencia del viaje (seguro que Miguel se estará riendo de mis cursilerías jajaja).

El sábado entré en contacto con el mundo real, copas en casa de una amiga, fue divertido y a la vez me sirvió de entrenamiento para saber qué responder a la pregunta: ¿Qué tal en Africa? Puede parecer una tontería, estoy segura que a más de uno os ha pasado, pero al haber vivido tantas cosas y con tanta intensidad como que todo te viene de golpe a la cabeza, no sabes por donde empezar, lo quieres contar todo y te cuesta resumir lo esencial de la experiencia.

De esta experiencia, que ha sido la mejor de mi vida (espero que no la última), me quedo con lo siguiente:

- Con el grupo tan increíble que hemos formado (incluidos Dani y Joaquín, claro está!); no siempre es fácil encontrar personas con inquietudes parecidas a las tuyas, ya no tanto en la forma de pensar, que también, sino sobre todo en tener la inquietud y la sensibilidad de ir a un país como Burundi a entregar vuestro tiempo para ayudar y compartir con los demás. Mucha gente de mi entorno cuando supo que me iba a Burundi no se lo podían creer... de hecho me miraban con ojos atónitos pensando que si estaba loca. A mi me parecía lo más normal del mundo y creí que para esas personas cercanas a mí también lo sería, pero me di cuenta de que no, de que algo distinto había en mí que me empujaba a ir allí y ayudar.
Con esto me he dado cuenta de que tal vez tenga más en común con muchos de vosotros que con mis amigos de toda la vida por el simple hecho de haber tenido la necesidad de hacer algo así y de haber compartido allí momentos tan intensos.
Muchas veces me habéis abierto los ojos a cosas que no veía, me habéis impresionado con vuestras iniciativas, aguante, dedicación, generosidad, amor, cariño, alegría, compañerismo, fe y muchas cosas más.



Para dejar de ser tan cursi (Miguelito me lo he tomado a pecho como verás ;P) simplemente os quiero dar las gracias por lo que he aprendido de vosotros, por vuestra compañía y por lo a gusto que me habéis hecho sentir, en definitiva GRACIAS POR TODO.



- Lo segundo con lo que me quedaría es la sonrisa y mirada de los niños que a pesar de no tener nada y de haber sufrido tanto transmitían felicidad, amor y esperanza.
Cuando miro las fotos y los vuelvo a ver a todos, hay algo especial en ellos que te conmueve profundamente, difícil de explicar. Si los comparas con los niños de aquí no tienen nada que ver, son mucho más alegres, atentos, obedientes, auténticos, dispuestos a compartir, sin prejuicios, desinteresados, te dan todo lo que son y te hacen sentir muy feliz. Son increíbles.

- Y lo tercero aunque no lo último, la intensidad con la que los Burundeses viven la fe (casi aplaudo en la consagración el domingo pasado en misa, me emocioné al pensarlo) y lo mucho que me han transmitido las misas de Patiri Lorenzo y Rodrigo.
En una de las cenas en Mont Sion, cuando ya sólo quedábamos la mitad creo, hablábamos de si sentíamos la presencia de Dios en nuestras vidas o en qué momento la sentíamos. En mi caso, antes de ir a Burundi sentía la presencia de Dios muy de vez en cuando, y a pesar de ir a misa los domingos no tenía a Dios demasiado presente en mi vida, me acordaba y le rezaba diariamente pero no era suficiente...
En Burundi en cambio lo empecé a sentir casi todos los días en los momentos en los que estábamos con los niños y sobre todo en nuestras misas. Esos momentos de reflexión, compartir con todos y con Dios contribuyeron a hacer de este viaje algo totalmente único, 101% enriquecedor.

A ver si somos capaces de transmitir todo lo que hemos experimentado en este viaje, para que haya más corazones dispuestos a entregar su tiempo por los demás.



Perdonad el rollo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mil besos!!

Moni."


sábado, 29 de agosto de 2009

NOTICIAS DESDE HACE MUCHO !!!!





Queridos amigos, el verano ha sido increíble. Lleno de actividades, siento mucho no haber tenido tiempo para escribirles. Estoy preparando una crónica, que espero tenerla este domingo terminado. Pero por el momento os adelanto esta reflexión de Iñigo uno de los voluntarios que ha estado aquí. Espero que disfrutéis esta pequeña reflexión igual que yo la he disfrutado.



"Lejos de casa y sin conocer a nadie, este país me ha inundado de sentimientos positivos. A cada persona que mires te contesta con una enorme y feliz sonrisa. El idioma universal es la sonrisa y sin ella seriamos seres de piedra, sin sentimientos.



Hemos venido a aquí a ayudar y a dar todo lo que esta nuestras manos, pero también esta acción ha sido correspondida por los burundeses, que sin poder conocerlos en profundidad, ya que no he podido comunicarme con ellos cómodamente por no saber francés y poco ingles, nos han entregado todo lo posible de cada uno de ellos.



La convivencia con los burundeses ha sido muy agradable, ya que el primer día ya éramos una gran familia unidos por una misma fe, que ha ayudado a la comprensión entre ambos, ya que las costumbres son muy distintas, pero con los mismos problemas y dificultades.

(La descripción de los voluntarios españoles me la salto porque no tiene trascendencia)

En este país todos son pobres, a todos les falta algo esencial, ya sea una olla, unos zapatos, una gorra (muy apreciada por el sol que brilla en África), una camiseta…

Este país es el país de la fe, porque sin ella no se sostendría, la gente a pesar de estar faltos de material están llenos de Dios.

La oración aquí me ha ayudado a compartir y a darme fuerzas cuando me sentía agotado, en ella me sentía bien. Con el patiri hemos visto que una misa no ha de ser tan aburrida y hay un porqué creer en Dios.



La gente apenas tiene que comer y muy pocos disfrutan del agua corriente, muchos niños tienen las piernas con múltiples heridas, sarna, tiña,…, les faltan miembros…

Nos lo han dado todo, todo, todo.

Todo son buenas maneras y sonrisas, enseguida te “obligan”, invitan a sentarte y te ofrecen algo de beber así como te presentan a cuantas personas son cercanas a ellos. Serviciales y alegres SIEMPRE. Dan siempre lo mejor de ellos y lo mejor que tienen, aun teniendo muy poco.

Los coches, taxis y autobuses todos son importados y viejos, todos hacen ruidos extraños. Un día, de excursión a un poblado batua, que estaba en la cima de una montaña, el autobús en el que viajábamos decidió romperse a kilómetro y medio de la cima, la ballesta de la rueda trasera izquierda se hizo añicos y tuvimos que subir a pie, de vuelta (cuatro horas después mas o menos), el autobús destrozado y el chofer seguían en el mismo estado a la espera de que llegara un mecánico para arreglarlo allí, en medio de la nada. Ese mismo día, camino de otro poblado, la rueda trasera izquierda, otra vez, con eje incluido se salio del autobús dándonos un buen susto y pudiéndose llevar por delante a cualquiera y matarlo, suerte que no paso nada. Gracias a esta desgracia conocimos un poblado muy agradable al lado de la carretera en medio de la nada en la que los niños huían de los mzungus (hombre blanco). También existe el moto-taxi en el que si tú lo deseas puedes conducir y el conductor se sube de paquete. Todo el mundo pita todo el rato dado a el gran transito de viandantes y mucha circulación.



Los hombres que son amigos van por la calle agarrados de la mano. Hay un gran respeto por los mayores y los niños comparten todo (si le das un caramelo a un niño y al lado hay otro que se ha quedado sin caramelo, el primero lo partirá y le dará un trozo al segundo).

El agua corriente y la luz en las casas no es muy corriente, esto incentiva notablemente a la falta de buena salud. Los caminos y carreteras a menudo presentan grandes agujeros y lo que provoca que a veces sea mas seguro circular por el arcén de tierra, por el que transita mucha gente. Algunas personas tienen que andar mucho para conseguir agua, algunas dedican toda la mañana para esto.

No hay agua corriente por lo que la higiene diaria no es regular. Los niños presentan calvas, producto de enfermedades y suelen ir vestidos con ropas sucias y roídas. Dimos unas clases para que aprendiesen a lavarse los dientes y les dimos un cepillo, así como les enseñamos a lavarse las manos antes de comer y a mantener la casa limpia.

Toda acción era respondida con alegría. Al contrario que en Europa, la gente sonríe porque vive. Y las misas, al ser mas activas y alegres, además de largas (dos horas y media) se llenan de cantos, bailes, palmas y música, mucha música, algo que agrada al creyente mucho más de lo que lo hace en Europa.

Una maravillosa playa en el lago, con olas y todo, paradisiaca. En ella reímos, jugamos, compartimos y disfrutamos de un maravilloso día con los niños y voluntarios burundeses. Recuerdo una brisa de lo más agradable. Otro día fuimos solo los españoles a Bora-Bora, es un restaurante a pie de playa con piscina incluida en el que pasamos un precioso día de relax. Jugamos al voleibol, bebimos cerveza, nadamos una australiana y cenamos pizza en un ambiente de lo más cómodo y atractivo.

Habana era como Pachá Burundi, solo la gente pudiente estaba allí, lo pase genial bailando y hasta conocí a una ruandesa cuyo nombre nunca recordaré con la que pase un buen rato. Conocimos también otra discoteca más común en África en la que el olor a sudor era insoportable y sonaba salsa a todas horas.

Preciosos animales habitan estas tierras hipopótamos, aves vistosas… y muchos mosquitos.

La media por familia son 6 hijos, de los cuales uno de cada tres muere antes de los 18 años. La esperanza de vida esta en los 50 años.

Una bola de fuego cuelga del cielo y hace insoportable la estancia prolongada a la luz del sol. Sudar hasta parecer que acabas de salir de la ducha se repite varias veces al día. La brisa es otro bien muy preciado. En quince días solo ha llovido un día y solo durante unos minutos.

Al observar tal situación el corazón parece que se te encoge y deseas no volver a ver tal cosa, pero con el tiempo, pocos minutos, ves tal felicidad en la gente que te sientes millones de años luz mejor que en España haciendo algo que te llene de verdad.

Me he desquiciado con unos morenos que reían mientras yo daba todo de mí y he deseado algo malo para ellos, algo que fue una equivocación y de la que me arrepiento.

Recibir, recibir, recibir, durante todo el viaje he recibido un montón de cosas, sobre todo sensaciones y emociones, todas positivas.

Los niños lo han pasado genial con nosotros, siguiéndonos y buscándonos para jugar con ellos a todas horas. Las niñas de siete años eran capaces de llevar a su hermanito atado a su espalda con un simple pareo.



Quiero que esta maravillosa sensación interior no se esfume nunca y ahora como siempre me sienta feliz y triste porque no puedo seguir ayudando y colaborando con el que mas lo necesita. Que este sentimiento me de fuerzas para vivir y creer en que todo puede ser mejor de lo que es. Y que nunca es suficiente.


Hasta pronto, África, querida mía."